
Al cerrar el libro o acabar la película de Orgullo y prejuicio, uno se pregunta:... Y después ¿qué? Jane Austen dejó allí las semillas de mil conflictos y aventuras en una Inglaterra en plena mutación y en un mundo cada vez más alcance de la mano. Respetando a los personajes magistralmente descritos por Jane Austen, pero sin necesidad de haber leído su obra, la autora le llevará a Pemberley, la elegante mansión campestre de los Darcy donde culminó esa historia de amor que ha apasionado generaciones. Verán cómo los problemas latentes de resuelven... o no y como las generaciones siguientes serán artífices de la nueva era que se abre o víctimas de una sociedad que ve peligrar su ancestral modo de vida.
Gente de Pemberley es, seguramente, una de las secuelas mejor criticadas de Orgullo y prejuicio, conocí la novela por Twitter, cuando empecé a intercambiar tweets con su autora sobre literatura, más en concreto con mi famosa entrada en la que criticaba la obra de Austen. Para empezar a hablar de la obra de Marie-Laure Sébire, quiero empezar recalcando algunas cosas sobre Orgullo y prejuicio. La obra no me gusta a rabiar, pero tampoco opino que sea mala, la intención de la autora es clara y su pluma fina y elegante. Pero la pega que yo le encontré a Jane Austen, y que en cambio sí encuentro en este libro, es la apertura de miras para componer un cuadro más amplio de la sociedad y la crítica directa y mojándose; aun así, tengo en cuenta que la época en la que vivía Jane Austen no tiene nada que ver con la que vivimos la autora y yo.
A partir de aquí, no voy a dedicar mucho más a Orgullo y prejuicio, ya que sería injusto para la obra que vengo a reseñar.